Las dos islas más grandes de las Baleares —Mallorca e Ibiza— son muy conocidas, pero Menorca, que es más pequeña, cada vez tiene más tirón. No es de extrañar, porque mucha gente la ve como un destino alternativo, menos urbanizado y, por lo tanto, menos concurrido. Que la isla se haya desarrollado menos turísticamente se lo «debe» al antiguo dictador Franco. Y es que Menorca fue la última en resistirse a su toma del poder, y Franco no lo olvidó cuando el turismo en España empezó a florecer en los años sesenta y setenta. Se invirtió mucho dinero en el desarrollo de Mallorca e Ibiza, pero a Menorca no le llegó ni un peso. Ahora eso es una bendición, porque es un oasis de belleza virgen, algo que se ve reforzado por el hecho de que toda la isla es, desde 1993, una reserva de la biosfera de la UNESCO. La verde Menorca combina preciosas playas de arena blanca con un litoral escarpado, yacimientos prehistóricos y bonitos pueblos y aldeas antiguas.
De este a oeste, Menorca mide menos de cincuenta kilómetros y entre la costa norte y la sur hay como mucho veinte kilómetros. ¿De verdad necesitas un coche de alquiler para una isla tan pequeña? Pues sí, ¡sobre todo en Menorca! Y es que la isla está dividida, más o menos, en dos por la carretera principal ME-1, que une la capital, Mahón, con la segunda ciudad, Ciutadella. Desde esta carretera parten otras más pequeñas hacia el norte y el sur. Si quieres ir de un lugar a otro de la costa norte o sur, a menudo tendrás que volver primero a esta carretera principal, excepto en el noreste, donde la ME-7 discurre por la costa. Como es lógico, eso lleva tiempo, y mucho más si dependes del transporte público. ¿Quieres sacarle el máximo partido a tus vacaciones en Menorca? ¡Alquila un coche!
A Mahón se le suele llamar «Maó» por aquí, que es el nombre catalán de la ciudad. La mayoría de los turistas llegan al aeropuerto de Mahón, pero ¿sabías que la capital de la isla también tiene conexiones directas en ferry con Barcelona y Valencia, en la península española? ¡Es una forma divertida y relajada de viajar si quieres desconectar en Menorca después de una escapada urbana!
Mahón está situada en una profunda ensenada, que forma un puerto natural y que, desde siempre, ha sido el corazón de la ciudad. Gran Bretaña se dio cuenta de la importancia estratégica de la ensenada y, tras conquistar la isla en el siglo XVIII, construyó allí un puerto militar. Todavía sigue ahí, aunque ahora lo utiliza la Armada española. El hospital que construyeron los británicos en el islote de Illa del Rei ha sido restaurado con mucho gusto. Una parte se utiliza ahora como galería de arte.
El centro histórico de la ciudad está en lo alto de un acantilado con vistas a ese puerto natural, mientras que la mayoría de los bares, tiendas y restaurantes se encuentran un nivel más abajo, junto al puerto deportivo. Los dos niveles están conectados por varias escaleras, la sinuosa calle Costa de ses Voltes y un práctico ascensor junto al Mercat del Claustre. El mercado de pescado que hay al lado (Mercat des Peix) hace tiempo que dejó de ser solo cosa de los pescaderos. También puedes comprar allí deliciosos quesos locales o tomarte algo, acompañado de música en directo.
Los británicos no fueron los únicos que se fijaron en Menorca; la isla ha tenido muchos gobernantes diferentes. Podrás aprender más sobre su rica cultura e historia en el Museu de Menorca, que se encuentra en un precioso antiguo convento franciscano del siglo XVII.
La entrada al puerto natural de Mahón es bastante estrecha y a ambos lados hay fortalezas. La mejor conservada es la Fortalesa de Isabel II, que construyeron los españoles en el siglo XIX en la península de La Mola. Puedes aparcar tu coche de alquiler gratis, justo delante de la fortaleza. Es un complejo bastante grande; el recorrido principal dura aproximadamente una hora y media, y el recorrido completo, una hora más. Desde las murallas tienes unas vistas preciosas del puerto, la costa de la península y el mar Mediterráneo. Fuera de la fortaleza hay un pequeño faro en el extremo más oriental de España.
Al otro lado de La Mola verás fortalezas más antiguas, construidas por los británicos: las ruinas del Castell de Sant Felip y los restos del Fuerte Marlborough, que está parcialmente excavado en la roca. A los niños les encantan los pasadizos oscuros y subterráneos que hay tanto debajo de la fortaleza como del castillo.
Si quieres descubrir la flora y la fauna de Menorca, acércate al parque natural de s’Albufera des Grau, en el noreste de la isla. Cuenta con más de cinco mil hectáreas de humedales, tramos de costa y un islote. El pueblecito de Es Grau es un punto de partida muy popular, pero puedes conseguir más información sobre el parque natural y las rutas de senderismo en el centro de visitantes, junto a la entrada principal. La salida hacia el parque está bien señalizada desde la Me-5. Hay tres senderos diferentes que bordean la laguna, que constituye el corazón del parque: dos desde la entrada principal y uno desde Es Grau. En el centro de visitantes incluso puedes alquilar prismáticos para avistar algunas de las más de cien especies de aves que hay en el parque. Podrás ver, entre otras, cormoranes, somormujos y picogruesos, así como aves rapaces como el águila pescadora, el águila marina y el halcón peregrino.
¿No eres un apasionado de la observación de aves? Entonces, después de un paseo por la preciosa naturaleza, descansa en alguna de las calas: Cala Tamarells, Cala Rambles o Cala Morella. La Illa d’en Colom, frente a la costa, también cuenta con dos playas estupendas. Puedes llegar alquilando un kayak en Es Grau; la isla queda a unos treinta minutos de travesía.
La mayoría de los faros de Menorca están en lugares solitarios y aislados, y por eso tienen tanto encanto. El faro de Favàritx no es una excepción. El fuste de hormigón está pintado con rayas espirales blancas y negras y se eleva 28 metros por encima del paisaje rocoso. A diferencia del resto de Menorca, el Cap de Favàritx tiene poca vegetación; el faro está rodeado de pizarra negra.
Esta zona también forma parte del parque natural de s’Albufera des Grau, pero se llega por una carretera totalmente diferente. El desvío hacia el faro está claramente señalizado con una señal marrón junto a la Me-7, entre Mahón y Fornells. Por cierto, tienes que aparcar el coche de alquiler a dos kilómetros del faro y hacer el resto a pie. Pero merece la pena, porque el faro se alza sobre un acantilado espectacular y ofrece unas vistas preciosas.
Un sendero cercano lleva a dos playas vírgenes y preciosas: Cala Presili, con aguas cristalinas de color turquesa, y la menos concurrida Playa d’en Tortuga, que está a quince minutos a pie y es muy popular entre los nudistas.
Por toda la isla encontrarás cientos de ejemplos de la Menorca prehistórica. A veces, para el ojo inexperto, no son más que un montón de piedras, pero también hay algunos restos fascinantes de la época de la llamada cultura talayótica. Esta cultura floreció, más o menos, desde hace más de tres mil años hasta la invasión romana, 123 años antes del inicio de nuestra era.
Torre d’en Galmés
La famosa Torre d’en Galmés, cerca del pueblecito de Alaior, es uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura talayótica. La salida hacia este pueblo prehistórico está bien señalizada en la carretera principal Me-1. Desde ahí, te quedan cuatro kilómetros hasta el aparcamiento de este lugar de interés. El pueblo está formado por varias construcciones megalíticas, entre las que se incluyen una «taula» (un monumento de piedra en forma de T), varias casas prehistóricas y espacios subterráneos (hipogeos). Gracias a los dibujos de los paneles informativos, te puedes hacer una idea de cómo debía de ser el pueblo.
Necrópolis de Cales Coves
A las afueras de Cala en Porter se encuentra la Necrópolis de Cales Coves: un gran número de cámaras funerarias excavadas en las escarpadas rocas que bordean la bahía. Los romanos ya no utilizaban esta necrópolis como tal, pero sí tallaron inscripciones en las paredes, como en la Cova dels Jurats (Cueva de los Jurados). Por cierto, también es una bahía estupenda para bañarse y, desde Cala en Porter, puedes llegar en kayak. Si no te apetece ir en kayak, la bahía está a unos dos kilómetros a pie desde el aparcamiento.
Necrópolis de Son Morell Nou
La Necrópolis de Son Morell Nou, situada en la costa norte, a unos diez kilómetros en coche de Ciutadella, es más fácil de llegar. Pasas justo al lado con tu coche de alquiler, a las afueras de Cala Morell. En esa carretera solo hay unas pocas plazas de aparcamiento; encontrarás más espacio para aparcar en la rotonda más cercana al pueblo. Mientras recorres las distintas cámaras funerarias, te preguntarás cómo se excavaron estas enormes cuevas en la roca hace miles de años.
Alaior es un acogedor y antiguo pueblecito con mercado, lleno de callejuelas sinuosas con casas señoriales históricas y otros monumentos como la Iglesia de Santa Eulàlia y el ayuntamiento, que se encuentra en un majestuoso palacio. Todo ello en torno a la acogedora placita central, la Plaça de la Constitució, rodeada de terrazas. Alaior se está consolidando cada vez más como la tercera ciudad de Menorca y un importante centro cultural. Por ejemplo, el claustro del Convento de Sant Diego se ha reconvertido en un espacio cultural, donde puedes disfrutar de actuaciones musicales. También se celebran exposiciones temporales.
Si te gusta el arte moderno, no te pierdas el LÔAC – Centre d’Art contemporani o la galería Pinzellades d’Art. El segundo fin de semana de agosto, el pueblecito celebra Las Fiestas de Sant Llorenç, que incluyen, entre otras cosas, un desfile de carrozas. Delante de la iglesita de Sant Pere Nou hay una placita llena de árboles, donde puedes disfrutar de las vistas de los alrededores a la sombra. Por cierto, justo al lado de esa iglesita hay un aparcamiento donde puedes dejar fácilmente el coche de alquiler para visitar Alaior.
Un poco al oeste de Alaior hay una cantera que estuvo en funcionamiento hasta los años setenta y que luego quedó abandonada. Bueno, ¿merece la pena visitarla? Nosotros creemos que sí, porque la naturaleza ha recuperado esa profunda cantera en los últimos cincuenta años. Entre las paredes verticales de piedra caliza, donde aún se ven claramente las huellas de la extracción de piedras, crecen árboles, los arbustos han echado raíces en las paredes y los pájaros cantan alegremente. Tiene algo de surrealista y, al mismo tiempo, es bonito ver cómo la naturaleza vuelve a hacerse con esta «herida en la tierra». ¡Te lo recomendamos sin duda!
En la montañosa Menorca no hay montañas altas; el punto más alto está a solo 358 metros sobre el nivel del mar: una colina con el nombre un poco engañoso de Monte Toro (Montaña del Toro). Aun así, es una colina muy chula para subir con tu coche de alquiler por una carrecita sinuosa. En la cima hay un santuario que, según la tradición, fue fundado por unos monjes que encontraron allí una imagen de María después de que un toro les indicara el camino. Eso explica el nombre de la «montaña». Desde la cima tienes unas bonitas vistas de Menorca y, si hace buen tiempo, puedes ver Mallorca.
La salida hacia el Santuari del Toro está en la parte este de Es Mercadal, un pueblecito encantador que merece la pena visitar. Algunos habitantes de la isla vienen expresamente hasta aquí por la panadería Can Pons, donde venden las mejores ensaimadas de la isla. Este gran bollo en forma de espiral es una especialidad de las Baleares, que suele rellenarse con ingredientes que le dan un sabor dulce o salado. No es un manjar para vegetarianos, ya que uno de sus ingredientes principales es la manteca de cerdo.
El queso ha sido y sigue siendo un producto importante de Menorca. Se han encontrado indicios de que ya se elaboraba hace tres mil años y, en el siglo XVIII, se exportaba en cuatro barcos construidos especialmente para ese fin. El Queso Mahón tiene un sabor ligeramente salado, que se debe en parte a la sal marina presente en la hierba que comen las vacas. La corteza se unta con mantequilla o aceite y pimentón, lo que le da ese color anaranjado. El nombre puede llevar a confusión, ya que el queso no solo se produce en los alrededores de la capital, sino en toda la isla, por ejemplo, cerca del pintoresco pueblecito de Ferreries. La quesería Sa Roqueta de ese pueblecito organiza visitas guiadas que terminan con una cata de queso y embutidos. ¡Incluso puedes participar en un taller en el que elaboras tu propio queso, que te enviarán una vez madurado! No hay forma más intensa de conocer todo el proceso de elaboración de este queso.
Lo encontrarás en todas las guías turísticas de Menorca, pero, la verdad, teníamos dudas sobre si el pueblecito de Binibeca encajaba en la lista de los lugares más bonitos de Menorca. Pero bueno, te lo contamos en un momento. ¿Por qué dudábamos? Porque, a primera vista, parece un pueblecito auténtico, pero las apariencias engañan: Binibeca (en catalán: Binibèquer) es una idea de la oficina de turismo y se construyó en los años setenta. El pueblecito de fantasía original —Binibèquer Vell—, con sus callejuelas estrechas, sigue siendo bonito, pero la ampliación posterior consiste simplemente en casitas blancas de vacaciones. Por cierto, esa parte original no tiene nada que ver con el estilo arquitectónico tradicional de Menorca; más bien parece un pueblecito griego.
Hasta el siglo XVIII, Ciutadella podía presumir de ser la capital de Menorca, antes de que los británicos decidieran que, a partir de entonces, Mahón, con su puerto estratégico, pasara a tener ese estatus. Ciutadella está en el extremo más occidental de la isla y tiene un casco antiguo especialmente bonito, con preciosos edificios históricos, tiendas fantásticas y cafeterías muy acogedoras. En el corazón del casco antiguo se encuentra la Catedral de Santa María. Como ocurre con tantas catedrales en España, esta también se construyó sobre los cimientos de una mezquita del siglo XIII. La amplia Plaça des Born está rodeada de casas señoriales, entre las que destaca el impresionante Palacio Torresaura. En esa misma plaza se encuentra el ayuntamiento, que se parece un poco a un castillo, y con razón, ya que está construido sobre los restos de una fortaleza árabe. Además, en el casco antiguo no te puedes perder la calle de Ses Voltes, un callejón estrecho con arcadas a ambos lados y tiendas con mucho encanto. La zona del puerto es muy animada, sobre todo por la noche, gracias a sus numerosas terrazas y restaurantes. Junto al puerto hay dos grandes aparcamientos donde puedes dejar el coche de alquiler antes de visitar Ciutadella.
Para disfrutar de una puesta de sol romántica, dirígete al Pont d’en Gil, a las afueras de la ciudad. Se trata de un puente natural de roca, al que llegarás tras un paseo de cinco minutos desde el aparcamiento. Más al norte (a seis kilómetros de Ciutadella) se encuentra el faro de Far Punta Nati, donde también podrás disfrutar de una preciosa puesta de sol.
Justo al este de Ciutadella te espera otra antigua cantera, las Pedreres de s’Hostal. Aquí vivirás una experiencia totalmente diferente a la de la cantera que te hemos descrito antes, cerca de Alaior. En primer lugar, la cantera es mucho más grande y, en segundo lugar, la mantiene activamente una fundación llamada Líthica, bajo cuyo nombre se conoce la cantera. Por ejemplo, han construido un laberinto muy divertido con piedras de la cantera. Además, puedes pasear por un jardín y, en verano, suelen celebrarse conciertos en el anfiteatro con forma de cubo, entre las escarpadas paredes de piedra caliza.
La salida hacia la cantera está bien señalizada en la Me-1, junto a la rotonda. Si vas en coche de alquiler, lo mejor es que reserves online para asegurarte una plaza de aparcamiento. Esto es especialmente importante en los meses de verano. Además, asegúrate de llevar suficiente agua, porque en esta cantera no te cansas de mirar.
Frente a la costa de Menorca hay varios puntos de inmersión para buceadores de todos los niveles. Sobre todo, la reserva marina de la costa norte es un lugar precioso para admirar la vida submarina. Se extiende desde Cap Gros hasta Punta des Morter, y el punto de partida más importante es el pueblo de Fornells, en la bahía de Cala Blanca, de fácil acceso.
La primavera es una época fantástica para bucear por Menorca. En esa época tienes la oportunidad de ver rayas migratorias y, si tienes suerte, incluso un gran grupo. Además, en abril y mayo, los pulpos construyen sus nidos, que camuflan con piedras y conchas. Pero la vida submarina que rodea la isla ofrece mucho más: langostas, cangrejos, meros, barracudas, sargos, anguilas marinas y muchas otras especies de peces mediterráneos, a menudo muy coloridos.
Los mejores sitios de buceo en lascalas y cuevas de la costa solo se pueden llegar en barco y están a entre cinco y veinte minutos de travesía.
Durante tus vacaciones en Menorca, seguro que alguna vez recorres un tramo del Camí de Cavalls. Se trata de un sendero histórico que en el pasado utilizaban los jinetes a caballo y que rodea toda la isla. El acceso a las numerosas calas escondidas y a las playas rústicas a lo largo de la costa suele formar parte de esa ruta, que tiene una longitud total de 185 kilómetros. Hay quien va expresamente a Menorca para recorrer todo este sendero por la naturaleza virgen, pero para los que no se animan con una distancia tan larga, la ruta se ha dividido en veinte tramos.
Al principio de cada tramo hay un gran panel informativo con un mapa de la ruta. A lo largo del camino hay pequeños postes de madera a intervalos regulares con una plaquita blanca con forma de herradura, para que no te pierdas. También hay señales que indican los lugares cercanos. En la web oficial de Camí de Cavalls encontrarás un mapa interactivo y una descripción detallada de cada tramo. Además, puedes descargar un PDF de cada descripción y un archivo GPX de la ruta en sí.
Si hay algo que caracteriza a Menorca, son sus numerosas calas de aguas cristalinas y arena blanca. Hay tantas que cuesta elegir. Son muy conocidas Cala Macarella y la vecina Macarelleta, más pequeña, pero están muy concurridas. En los meses de verano, incluso cierran los aparcamientos de esas playas para intentar reducir la afluencia de gente. En la costa norte, Cala Pregonda es una de las playas más bonitas, pero también de las más concurridas. ¿A dónde puedes ir con tu coche de alquiler sin que haya tanta gente? A continuación te damos algunas sugerencias.
Cala Mitjana, en la costa sur, también es una playa muy popular, pero la más pequeña Cala Mitjaneta, justo al lado, está mucho menos concurrida. También puedes caminar un buen trecho desde el aparcamiento hacia el este para llegar a Cala de Trebalúger. Sobre todo por la mañana, esa playa suele estar desierta; más tarde atracan allí algunas barcas.
En la costa norte, la preciosa Cala del Pilar no suele estar muy concurrida, porque hay que dar un buen paseo desde el aparcamiento. Tras esa caminata de treinta minutos, te espera una playa tranquila entre rocas rojas. Se mantiene tan tranquila porque ya no dejan entrar coches cuando el (pequeño) aparcamiento está lleno. Así que ve temprano. Ojo: la carretera que lleva a esta playa aparece indicada en el Me-1 como Camí del Pilar. Otra playa bonita de la costa norte es Cala Pregonda. Puedes aparcar tu coche de alquiler junto a la carretera que lleva hasta allí y luego ir andando por el Camí de Cavalls hasta la playa. Por el camino, además, pasarás primero por otras dos playas: la rocosa Platja de s’Alairó y la Platja de Binimel-là.
Para terminar, una cala en la que no podrás tumbarte en la playa, pero donde sí podrás hacer un poco de snorkel y, si te apetece, incluso escalar rocas: Cala Rafalet. En esa cala también podrás ver tortugas. Está justo al norte del pueblecito de S’Algar, donde puedes aparcar el coche de alquiler. El inicio del sendero que lleva a la cala está detrás del murete que hay junto a ese aparcamiento.
Si no quieres limitarte a Menorca, puedes ir de isla en isla por las Baleares. Por ejemplo, coge el ferry a Alcúdia, en Mallorca, y haz allí una preciosa ruta por el noroeste montañoso o descubre otros rincones bonitos y lugares de interés de esa isla. Lo mejor es que devuelvas el coche de alquiler en Menorca y alquiles otro por separado en Mallorca. Lee más sobre cómo combinar islas y alquilar coches en nuestro blog sobre el recorrido por las islas.
Aunque en Menorca no se puede hacer un auténtico viaje por carretera, te recomendamos que alquiles un coche para tus vacaciones en la isla. Podrás hacer muchísimo más si tienes tu propio medio de transporte y no dependes de los horarios de los autobuses. Además, es la forma más fácil de llegar a los rincones menos turísticos de Menorca. Esperamos que los consejos anteriores te hayan inspirado, pero tenemos un último consejo: no esperes demasiado para reservar un coche de alquiler en Menorca. Tienes muchas más posibilidades de conseguir una buena oferta si reservas el coche por internet con bastante antelación. Además, así tendrás más opciones donde elegir, sobre todo si tienes pensado alquilar un coche en Menorca durante los meses de verano.
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