Edimburgo es una ciudad única: cosmopolita, pero con un ambiente típicamente escocés. La capital de Escocia rebosa cultura, historia y grandeza: palacios medievales, iglesias y otros edificios se codean con una arquitectura moderna fascinante. Edimburgo tiene una escena gastronómica tanto moderna como clásica, y puedes ir de compras a lo grande o pasártelo en grande en alguna de sus discotecas. Sobre todo en verano se celebran muchos eventos y festivales artísticos: desde jazz y blues hasta vanguardia (el famosísimo Fringe Festival), cine y teatro infantil, por mencionar solo algunos.
Sin duda, es una ciudad maravillosa para pasar unos días. También es el punto de partida perfecto para hacer excursiones de un día en coche de alquiler a los lugares de interés de los alrededores de Edimburgo. Así podrás combinar una bonita escapada urbana con viajes por carretera a lugares idílicos en las Scottish Borders o las Tierras Altas de Escocia. Sea cual sea lo que te interese, en Escocia lo encontrarás: ciudades antiguas, innumerables castillos, pueblos pesqueros tradicionales, aldeas tranquilas, deportes de aventura, campos de golf, festivales culturales, paisajes salvajes, costas escarpadas, altas montañas y lagos misteriosos.
A continuación te damos algunos consejos para hacer excursiones de un día desde Edimburgo con un coche de alquiler. También puedes usar (algunas de) nuestras sugerencias para organizar un viaje más largo. ¿A qué esperas? ¡Alquila un coche en Edimburgo y sal a la carretera!
El Loch Lomond, en el Parque Nacional de los Trossachs, es el lago más grande de Escocia y uno de los más bonitos. A orillas del lago hay pueblecitos pintorescos como Balmaha y Luss. Aparca tu coche de alquiler en alguno de estos pueblos y admira las bonitas casitas y los cafés tradicionales. Para hacerte una buena idea del lago, puedes dar un paseo en barco de una hora y visitar varias de las islas que hay en él. También puedes practicar otras actividades acuáticas: nadar, por supuesto, pero también kayak, piragüismo, paddle surf, esquí acuático, vela e incluso windsurf.
El parque nacional que lo rodea ofrece un paisaje precioso de montañas, lagos, bosques y valles donde puedes dar largos paseos a pie o en bici. También hay rutas muy bonitas para recorrer con tu coche de alquiler, como Duke’s Pass, el tramo más famoso que atraviesa el corazón de los Trossachs. Por los Alpes de Arrochar discurre una ruta histórica que, no en vano, se llama «Rest and Be Thankful ».
Menos turística es la carretera de Aberfoyle a Stronachlachar, que atraviesa la parte norte de los Trossachs y el Queen Elizabeth Forest Park, por donde pasarás junto al fotogénico Loch Katrine. En ese lago puedes dar un paseo en un barco de vapor histórico. A lo largo de las orillas hay varias zonas de picnic.
En escocés, un valle se llama «glen», y la localidad de Glencoe debe su nombre al valle que ha excavado el riachuelo Coe. Si vienes en coche desde Loch Lomond, haz una pequeña parada por el camino para visitar Loch Awe. Desde un mirador junto a la A819 puedes sacar unas fotos preciosas del reflejo del castillo de Kilchurn en el lago. Ya puedes disfrutar del paisaje desde tu coche de alquiler, pero aún más si te pones las botas de montaña y sigues uno de los senderos que atraviesan este valle. Hay más de treinta rutas oficiales de senderismo y ciclismo señalizadas. La zona que rodea el lago Glencoe Lochan quizá te recuerde a Canadá. Y puede que tengas razón, porque un tal Lord Strathcona plantó allí, a finales del siglo XIX, árboles procedentes de Norteamérica para que su mujer canadiense se sintiera como en casa.
Te recomendamos que, en Escocia, cojas tantas carreteras secundarias como puedas, pero si vas en coche desde Edimburgo a Glencoe, conduce un rato por la M9. Justo al lado de Falkirk, junto a la autopista, hay dos enormes cabezas de caballo de acero de treinta metros de altura: The Kelpies. Al otro lado de la ciudad se encuentra la Falkirk Wheel, ¡un singular ascensor para barcos que conecta dos canales y supera un desnivel de 24 metros!
Desde Glencoe hay muy poco trecho en coche hasta Fort William, a orillas del Loch Linnhe. Es la puerta de entrada a la cima más alta de Gran Bretaña, el Ben Nevis (1345 m). En invierno puedes esquiar en el Nevis Range Mountain Resort, y en verano puedes hacer preciosos paseos por el bosque. En el valle de Glen Nevis, las cascadas caen por las rocas, entre ellas las Steall Falls. El agua que baja de la montaña se usa para elaborar whisky en la destilería Ben Nevis.
Tanto si te encantan las películas de Harry Potter, las locomotoras antiguas o los viaductos impresionantes, una visita al viaducto de Glenfinnan es imprescindible en los tres casos. A los niños les encanta dar una vuelta en tren, pero así te pierdes las vistas de los altos arcos del viaducto. Si aparcas el coche de alquiler junto a la A380, por el Glenfinnan Trail tardarás unos quince minutos andando hasta llegar a la vista más bonita de la locomotora de vapor del Hogwarts Express.
Queda demasiado lejos para una excursión de un día desde Edimburgo, pero si ya estás en Fort William, solo te quedan dos horas en coche hasta el puente de Skye, que da acceso a la isla del mismo nombre. Sobre todo el norte de Skye, Quiraing, es realmente impresionante. Los escarpados acantilados de Leath Falls atraen a multitudes de turistas (sobre todo asiáticos) que solo vienen a hacerse una foto y se van enseguida. Por eso, los senderos no están tan concurridos como podrías pensar al principio. Eso sí, algunos tramos son muy empinados y, después de un chaparrón, resbaladizos. Asegúrate de hacer esta ruta con unas buenas botas de montaña. Además, tienes que estar preparado para el tiempo caprichoso de Escocia: en un momento brilla el sol y, al siguiente, llueve a cántaros. Así que debes llevar ropa para protegerte de la lluvia. También te vendrá bien tener experiencia en hacer senderismo por caminos estrechos y empinados. ¡Te recompensará con un paisaje que nunca has visto en tu vida!
Desde Edimburgo, es mucho más fácil llegar a Queensferry que al destino anterior. En coche de alquiler, llegas en media hora a este pueblecito con casas pintadas de colores que se alinean en calles sinuosas y empedradas. Queensferry es famoso sobre todo por sus espectaculares vistas al Firth of Forth y al histórico puente ferroviario. Si te das un paseo en barco, tendrás unas vistas preciosas de este y otros dos puentes colgantes más modernos, y también podrás visitar la abadía de Inchcolm, situada en una islita.
En la orilla norte se encuentra el pueblecito de North Queensferry. Aquí empieza el Fife Coastal Path, una de las Great Trails de Escocia. Es un sendero de nada menos que 183 kilómetros que serpentea por la idílica costa este escocesa. Para recorrer toda la ruta necesitas unos diez días, y la mayoría de la gente solo recorre una parte. El sendero es muy variado y está muy bien dividido en tramos. La página web Fife Coastal Path indica para cada tramo la distancia y el tiempo estimado para recorrerlo, además de información sobre lo que puedes ver por el camino. A través de un mapa interactivo, puedes elegir fácilmente el tramo que mejor se adapte a tus intereses.
El suroeste de Escocia suele ser un rincón olvidado, y eso es totalmente injusto. Por ejemplo, está el el Parque Forestal de Galloway es una joya escondida que merece la pena descubrir. Solo hay que fijarse en la carretera que lleva hasta allí, que serpentea por un paisaje natural impresionante y te ofrece una nueva vista panorámica tras cada curva. El parque en sí está formado por montañas escarpadas, bosques centenarios y lagos tranquilos. Las rutas de senderismo van desde las más fáciles hasta ascensos bastante exigentes. Los aficionados a la bicicleta de montaña también pueden disfrutar de las emocionantes y sinuosas rutas por este terreno tan variado. Por el camino podrás ver ciervos y diversas especies de aves.
El parque tiene la categoría de «Dark Sky Park», lo que te permite contemplar por la noche un impresionante cielo estrellado en medio de la tranquilidad de la naturaleza. La Vía Láctea se ve perfectamente, al igual que la siguiente galaxia más grande, Andrómeda. ¡Todo un espectáculo!
La Reserva Natural Nacional de Clyde Valley Woodlands es una de las zonas con mayor riqueza ecológica de Escocia. No es un único espacio natural, sino que está formado por seis bosques distintos a lo largo de profundos desfiladeros de varios ríos: el Clyde, el Avon, el Mouse y el Nethan. Son, por así decirlo, franjas de «tierra salvaje» que atraviesan South Lanarkshire. Estos valles son demasiado escarpados para la agricultura o para construir casas, por lo que la flora y la fauna han permanecido intactas durante siglos. Explora los numerosos senderos que atraviesan estos bosques milenarios o siéntate un rato tranquilamente a orillas del agua. Con un poco de suerte, podrás ver tejones, corzos, nutrias, pájaros carpinteros moteados, martines pescadores, halcones peregrinos y mucho más.
El valle del Clyde, cerca de Lanark, está a menos de una hora en coche de Edimburgo. Puedes aparcar tu coche de alquiler en dos sitios. En Cartland Bridge hay un pequeño aparcamiento, a aproximadamente un kilómetro y medio al noroeste de Lanark, en la A73. El otro aparcamiento es un poco más difícil de encontrar, no es oficial y está al final de Bellefield Road, en la parte norte de Lanark. Puedes encontrar rutas de senderismo junto a otros riachuelos en la página web de Clyde Valley Woodlands.
La muralla romana de Adriano se encuentra en Inglaterra, pero el emperador Adriano mandó construirla para detener a las tribus invasoras de lo que hoy es Escocia. Aunque nunca fue una frontera oficial entre Inglaterra y Escocia, la muralla sí forma parte de la historia escocesa. Desde Edimburgo, llegas hasta allí atravesando lo que, muy acertadamente, se conoce como «The Borders ». Esta zona se extiende desde las colinas y los brezales del oeste, pasando por valles ondulados y fértiles llanuras agrícolas en el centro, hasta la escarpada costa de Berwickshire, al este, con bahías recónditas y pueblos pesqueros tradicionales. Está salpicada de castillos, abadías y majestuosas casas de campo. De camino a la Muralla de Adriano, Melrose, a orillas del río Tweed, es una parada muy agradable. En este pintoresco pueblecito se encuentran, entre otras cosas, las ruinas de una enorme abadía del siglo XII. Desde los jardines amurallados de Harmony Gardens se divisa esta abadía y las colinas de Eildon. A cinco kilómetros de la localidad, justo a orillas del río, se encuentra la romántica e imponente mansión de Abbotsford, donde vivió el escritor Walter Scott. Allí escribió novelas históricas, entre ellas Ivanhoe.
Los fuertes y las torres defensivas a lo largo de las gruesas murallas te transportan a la época romana. Entre los puntos más destacados están los fuertes de Wallsend, al oeste, y los de Birdoswald y Housesteads, en el centro. Este último es el fuerte mejor conservado. Hay una ruta de senderismo que recorre toda la muralla y termina en las marismas de Solway, al este. No puedes acercarte con tu coche de alquiler hasta la Muralla de Adriano, pero sí hay muchos sitios para aparcar en los alrededores.
Perthshire está al norte de Edimburgo y se conoce como «The Big Tree Country». Sus extensos y frondosos bosques, salpicados de lagos, riachuelos y cascadas, lo convierten en el destino perfecto para una excursión de un día con toda la familia. Hay muchísimo que ver y hacer en este condado. Las históricas localidades con mercado de Dunkeld, Comrie, Pitlochry, Killin, Kenmore y Aberfeldy son, en realidad, ideales para una excursión de un día desde Edimburgo. Tu coche de alquiler te vendrá muy bien, ya que, gracias a tu propio medio de transporte, podrás combinar fácilmente varias de ellas.
Cerca de la capital, Perth, se encuentra el gran Scone Palace, al otro lado del río Tay. Un impresionante castillo con preciosos jardines y un curioso laberinto en forma de estrella. El Tay atraviesa Perthshire y en este río, a veces de corriente rápida, puedes disfrutar del rafting. Los riachuelos cerca de Blairgowrie no son tan turbulentos y allí puedes avistar castores. El norte del condado es más montañoso y allí puedes practicar barranquismo: caminar, nadar, trepar y hacer rapel por un desfiladero fluvial. Si te gusta pasear por el bosque, no te puedes perder el Tay Forest Park y el Hermitage Bridge (cerca de Dunkeld).
Si has alquilado un coche en Edimburgo, en una hora llegas al histórico Stirling. Muy cerca del casco antiguo se alza el castillo medieval de Stirling, situado sobre una roca volcánica de formas caprichosas. Es uno de los castillos más grandes e importantes de Escocia. Esta fortaleza custodiaba el cruce más alejado río abajo del río Forth y está rodeada por tres lados de acantilados escarpados. Este castillo ha sido escenario de numerosas batallas y en él se han coronado varios reyes y reinas escoceses, entre ellos María, Reina de Escocia. Los edificios actuales del castillo datan principalmente de los siglos XV y XVI.
Un poco más al noroeste se encuentra el castillo de Doune, del siglo XIV, que, por cierto, nunca se terminó de construir del todo. La llamativa puerta de entrada alberga, entre otras cosas, el precioso Lord’s Hall. Quizá te resulte familiar, porque el castillo fue uno de los escenarios de la película «Monty Python y el Santo Grial». También se utilizó en la serie «Outlander», donde se llamaba Castle Leoch.
Escocia cuenta con cientos de castillos y ruinas de fortalezas. Si te interesa el tema, Historic UK tiene una lista de los castillos mejor conservados. Así podrás organizar fácilmente tu propia ruta para recorrer los castillos escoceses en un coche de alquiler.
St. Andrews es una localidad costera al noreste de Edimburgo, conocida como «la cuna del golf ». Antes incluso de dar tu primer golpe, disfrutarás del recorrido por la costa este. Pasarás por bonitos pueblecitos pesqueros como Elie, con una larga playa de arena, y Anstruther, donde puedes aparcar el coche de alquiler para dar un paseo en barco hasta la isla de May. Esta costa este de Escocia es la cuna del golf y, por eso, en los alrededores de St. Andrews puedes elegir entre muchos campos de golf, incluido el más antiguo del mundo. Se llama, muy acertadamente, Old Course, con el famoso puente Swilcan en el hoyo 18. En la propia ciudad aprenderás mucho sobre la historia del golf en el British Golf Museum.
Escocia es un destino muy popular entre los golfistas. No solo porque puedes jugar en terrenos históricos, sino también porque los innumerables campos de golf están rodeados por el fantástico paisaje escocés. Sería demasiado extenso enumerar todos los campos, pero además del ya mencionado Old Course, están los Carnoustie Golf Links, al este de Dundee, y The Kings Course en Gleneagles son muy populares. Sea cual sea el campo de golf que quieras visitar, alquilar un coche en Escocia es imprescindible para llegar hasta allí.
Puedes conducir desde Edimburgo hasta el lago Ness con tu coche de alquiler, pero el trayecto de ida te llevará fácilmente cuatro horas o más, ya que hay mucho que ver por el camino. Lo mejor es salir muy temprano o incluir este lago, el más profundo de Escocia, en una ruta de varios días. Para una excursión de un día, Inverness (como su nombre indica) es un punto de partida mucho mejor. O alquila un coche en Aberdeen , que está a unas dos horas y media en coche de Loch Ness.
Como no hay transporte público directo a los rincones más bonitos de Escocia, lo mejor es alquilar un coche. Claro que hay varias excursiones organizadas, pero entonces dependes de horarios fijos y, sobre todo, de rutas preestablecidas. No hay nada más libre que viajar con tu propio medio de transporte. Para donde quieras, visita lo que te apetezca, disfruta del trayecto y, si surge la ocasión, desvíate de la ruta. Y todo ello a tu propio ritmo: ¡las vacaciones perfectas!
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