Budapest, la preciosa capital de Hungría, es un destino muy popular para una escapada urbana, y el lago Balaton también atrae a muchos turistas, pero ¿sabías que el país tiene muchas más cosas bonitas que ofrecer? Por ejemplo, las ciudades húngaras son todas auténticas joyas y es una delicia conducir por el paisaje de colinas, salpicado de ruinas antiguas, pueblecitos pintorescos y viñedos. La llanura del este, con sus numerosos lagos, tiene un encanto muy particular.
Para hacer un recorrido por Hungría, el transporte público no es suficiente, así que es mucho mejor alquilar un coche. Con un coche de alquiler podrás ver todo lo que puedas de este país tan fascinante y, además, tendrás mucha flexibilidad. Llegarás a sitios donde hay pocos o ningún otro turista y conocerás a los húngaros, que son muy amables y acogedores.
La capital húngara se extiende a ambos lados del Danubio: Buda, en la orilla derecha, y Pest, en la izquierda. Durante siglos fueron dos ciudades distintas, hasta que en 1873 se unieron para formar Budapest. Unos años más tarde se construyó el Országház (el Parlamento) a orillas del río. Está en Pest, pero este edificio tan grandilocuente se ve mejor desde la otra orilla.
Buda es una zona montañosa y, en lo alto de este barrio, se alza el antiguo palacio real en la Colina del Castillo (Várhegy). Allí podrás hacerte una idea de los años dorados del Imperio austrohúngaro y de cómo vivía la aristocracia en aquella época. El palacio alberga, entre otras cosas, la Galería Nacional, con pintura y escultura húngaras desde la Edad Media. El Bastión de los Pescadores, con sus siete torrecillas, parece una antigua fortaleza, pero no lo es. Se construyó alrededor de 1900 y desde allí tienes unas vistas panorámicas de Budapest.
También tienes unas vistas preciosas, pero al otro lado del Danubio, desde la torre de la Basílica de San Esteban (Szent István Bazilika), en el barrio llano de Pest. En la iglesia se conserva la mano derecha del primer rey húngaro, San Esteban. Pest es el corazón comercial de Budapest, lleno de bulliciosas calles comerciales, grandes plazas y amplios bulevares. Allí también se encuentra el Gran Mercado Cubierto (Nagycsarnok), uno de los mercados cubiertos más bonitos y grandes de Europa.
No te creas que Budapest es un museo al aire libre. Los monumentos antiguos y elegantes se mezclan a la perfección con una gente llena de energía. Así que encontrarás cafeterías tradicionales y elegantes llenas de vida, bares animados y discotecas emocionantes. En el barrio de Pest te encontrarás por todas partes los llamados «bares ruina». Son antiguas casas y jardines abandonados que se han transformado en locales de moda. Para resaltar ese «aire de ruina», el bar, el mobiliario y la decoración suelen estar hechos de madera de desecho o de objetos de segunda mano. El primer y más famoso bar ruina es el Szimpla Kert (Jardín Sencillo), que en realidad consta de varios bares y una galería de arte. Otros bares populares de Budapest son el Lampas y el Instant Fogas. En estos bares ruina suelen actuar grupos musicales.
Los romanos ya construían baños públicos junto a las fuentes de agua caliente que rodeaban la Colina del Castillo y, durante el dominio otomano, se añadieron muchos más. Budapest cuenta ahora con decenas de baños públicos, a cuál más bonito. El baño Rudas sigue desprendiendo un auténtico ambiente oriental y tiene una impresionante cúpula con vidrios de colores. Los baños Széchenyi y Gellért también son preciosos.
Justo al norte de Budapest se encuentra la ciudad de los artistas, Szentendre, que en húngaro significa «San Andrés». Sin duda, es una ciudad pintoresca, pero en los meses de verano y los fines de semana se llena de gente que viene a pasar el día. No es difícil entender por qué es tan popular, ya que tiene un aire un poco mediterráneo, muy diferente al de la capital. Después de pasear por las callejuelas empedradas y admirar el arte en las numerosas galerías, puedes tomarte algo o picar algo a orillas del río.
Si has alquilado un coche en Budapest, Esztergom está a unos cincuenta kilómetros. Para llegar, toma la carretera que pasa por Pomáz y Pilisszentkereszt, atravesando las colinas del Parque Nacional Duna-Ipoly . Allí puedes dar un bonito paseo por el valle del arroyo Dera. Desde la carretera principal verás un desvío que lleva a un amplio aparcamiento.
Esztergom es la antigua capital del reino de Hungría y también está a orillas del Danubio, que aquí marca la frontera con Eslovaquia. Es la sede del arzobispo mayor de Hungría, así que no faltan edificios religiosos. La joya del lugar es la gigantesca basílica, la iglesia más grande de Hungría. La cúpula mide más de setenta metros de altura y, en el interior, puedes ver un retablo enorme. En la capilla de San Esteban se exhiben valiosas joyas de oro y plata. Si hace buen tiempo, puedes subir al balcón de la cúpula para disfrutar de unas vistas espectaculares del recodo del Danubio y de Eslovaquia al otro lado. Puedes visitar ese país sin controles fronterizos, pero si lo haces con un coche de alquiler, tienes que indicar al hacer la reserva que vas a cruzar la frontera.
El castillo de Esztergom, relativamente pequeño y situado justo al lado de la catedral, también fue la residencia real, desde el primer rey Esteban hasta la conquista por parte de los otomanos. Es un castillo imponente con un museo dedicado a sus distintos habitantes y, de nuevo, unas vistas fantásticas.
Desde Esztergom, sigues la pintoresca ruta que bordea el recodo del Danubio hasta Visegrád, una pequeña localidad famosa por su patrimonio medieval. En lo alto de una roca se alzan las ruinas del castillo de Visegrád, al que llegarás con tu coche de alquiler por una carretera sinuosa. ¿Aún no te has hartado de las vistas del Danubio? Pues aquí vas a disfrutar de lo lindo, no en vano la carretera que sube se llama Panoráma út. Por el camino ya hay varios miradores donde parar, pero desde el castillo tienes unas vistas panorámicas impresionantes. Pero ten cuidado con los motoristas, porque les encanta usar esta carretera para hacer alarde de sus habilidades. A los pies del castillo se encuentra el palacio real. Aún se conservan algunos muros originales, pero la mayor parte ha sido reconstruida.
¿Te apetece hacer un poco de ejercicio? Pues después del castillo, sigue subiendo un poco más y llegarás a un parque de aventuras donde podrás montar en bobsleigh y lanzarte por la tirolina. Los niños se lo pasarán en grande trepando y escalando entre los árboles. Además, en los alrededores de Visegrád puedes hacer muchas rutas de senderismo y en bici, entre otras cosas por los frondosos bosques que rodean el pueblecito de Pilisszentlászló.
En el pueblecito de Hollókő encontrarás algo muy diferente al brillo y el glamour de la realeza. La ruta más rápida para llegar es por la circunvalación de Budapest y la autopista M3. También puedes cruzar el Danubio en ferry desde Visegrád y luego seguir hacia el este por la carretera 22. En este peculiar pueblecito hay casas tradicionales con paredes de adobe encaladas, tejados de paja y porches de madera tallada, típicos del pueblo palóc. Los palóc han conservado sus tradiciones distintivas y el casco antiguo del pueblo es, en parte, un museo etnográfico. Allí podrás ver trajes típicos y, además, hay demostraciones de artesanía y métodos de trabajo tradicionales.
Desde el aparcamiento sale un sendero que lleva al castillo medieval de Hollókő, parcialmente restaurado. Lo más interesante es que en este castillo hay habitaciones decoradas tal y como eran en el siglo XIII.
Conduce de Hollókő a Pásztó y luego toma la carretera hacia Galyatető. Recorrerás un paisaje precioso, un anticipo de lo que te espera más adelante. De vez en cuando, aparca tu coche de alquiler a un lado de la carretera y date un paseo. Por ejemplo, hasta las ruinas del castillo de Hasznos, no tanto por los escasos restos que quedan, sino por las vistas al embalse. Además, a lo largo de esta carretera encontrarás senderitos que llevan a pequeñas cascadas, arroyos rústicos y manantiales. También es preciosa la ruta de senderismo por el valle de la Serpiente de Cascabel (Csörgő-szurdok).
Antes y después de Galyatető ya habrás tomado algunas curvas cerradas, pero lo mejor viene cuando llegas a la carretera principal hacia Eger (Ruta 24). Es una carretera con curvas maravillosas y un asfalto en perfecto estado, pero aquí también tienes que tener cuidado con los motoristas, sobre todo si conduces durante el fin de semana. ¿Quieres subir a la montaña más alta de Hungría, el Kékes (1014 m)? Entonces no te dirijas directamente a Eger, sino que primero ve hacia Mátraháza. En ese pueblo, toma la salida hacia Kékestető y, tras algo más de tres kilómetros, podrás aparcar el coche de alquiler justo debajo de la cima propiamente dicha. Eso sí, puede haber mucha gente allí.
Eger es una ciudad histórica, famosa por su castillo del siglo XIII, sus baños termales y su vino con cuerpo. El castillo de Eger desempeñó un papel crucial en la defensa contra el avance otomano. Fue aquí, en 1552, donde tan solo dos mil húngaros lograron repeler a un ejército de sesenta mil otomanos. No solo lucharon los hombres; las mujeres de Eger también aportaron su granito de arena echando aceite y grasa calientes desde las murallas del castillo sobre el ejército invasor. Tras un asedio de 38 días, los otomanos se retiraron. No fue hasta catorce años después cuando lograron tomar Eger. El minarete de cuarenta metros de altura, el más septentrional del Imperio Otomano, lo recuerda. En los pasadizos subterráneos del castillo se mantiene vivo el recuerdo de la heroica batalla que se libró en torno a la fortaleza.
La plaza central de Eger lleva el nombre del hombre que dirigió las tropas contra los turcos, Dobó István, y está rodeada de bonitos edificios de estilo barroco, entre ellos la iglesia de los Menores de San Antonio. Otros edificios históricos son la catedral y el liceo. En el acogedor centro de la ciudad hay un montón de eventos y actividades durante todo el año.
El Valle de la Bella Dama (Szépasszonyvölgy) es una famosa región vinícola y está a unos treinta minutos a pie del centro, aunque, por supuesto, también puedes ir en tu coche de alquiler. Si crees que no te vas a cansar del famoso vino local Egri Bikavér (Sangre de Toro), lo mejor es que cojas el trenecito que va del centro al valle. Se dice que el nombre del vino tiene que ver con la defensa de la ciudad en el siglo XVI. Los otomanos creían que los feroces húngaros obtenían su fuerza al beber sangre de toro. Si la bebida te da realmente tanta fuerza, puedes descubrirlo por ti mismo en una o varias de las decenas de bodegas que hay.
El Parque Nacional de Bükk es uno de los espacios naturales más bonitos de Hungría. Si vas en coche hacia el norte desde Eger, llegarás al valle del río Szalajka. Desde el aparcamiento de Szilvásvárad puedes ir andando hasta la torre mirador de madera Millennium, aunque también puedes acercarte un poco más con tu coche de alquiler por una carrecita bastante estrecha. Hay un trenecito turístico que sigue el curso del río, pero es más divertido recorrer una de las muchas rutas de senderismo. Una de las principales atracciones es la cascada Fátyol, formada por varios «escalones» sucesivos. Un poco más adelante llegas a la cueva Istállós-kő, donde se han encontrado restos de asentamientos prehistóricos. Se conocen más de mil cuevas en la cordillera de Bükk, entre ellas algunas de las más profundas de Hungría.
Otra forma de explorar el Parque Nacional de Bükk es recorrer con tu coche de alquiler la increíble carretera que une Felsotarkarny y Lillafüred. Si vas de Eger a Felsotarkarny, puede que al principio te decepcione un poco, porque ese tramo es recto como una flecha. Pero después, esta carretera de cuarenta kilómetros, con sus desafiantes curvas cerradas, serpentea a través de densos bosques verdes, por colinas onduladas y algunas pendientes empinadas. A lo largo de esta carretera también hay muchos motivos para hacer una parada. Por ejemplo, para visitar las cuevas de Vaskapu o Lök-völgyi. Además, hay varios manantiales donde el agua brota entre las rocas. Justo antes de llegar a Lillafüret, la entrada a la cueva de Szent István está justo al lado de la carretera. Esta cueva es famosa por sus preciosas estalactitas. Otra atracción de Lillafüret es la cascada de Szinva, de veinte metros de altura. Por los alrededores puedes hacer bonitas rutas de senderismo, entre otras cosas hasta las caprichosas formaciones rocosas de Molnár.
Justo al este de Lillafüret está el castillo de Diósgyőr. El rey Luis I lo mandó construir en el siglo XIV y los reyes que le sucedieron solían regalarlo a sus futuras esposas como regalo de compromiso. De ahí su apodo de «castillo de las reinas». La restauración del castillo lleva años paralizada, pero si todo va según lo previsto, debería estar terminada en 2025 y el castillo volverá a abrirse al público. Echa un vistazo a la web para ver cómo va todo.
Es un castillo cuadrado con una torre en cada esquina que parece inexpugnable. Las estancias están decoradas con muebles de estilo medieval y la vida de aquella época se recrea aún más gracias al personal, que va vestido con trajes de la época. La joya de la corona es la Sala de los Caballeros, con una superficie de 380 metros cuadrados, lo que la convierte en una de las salas más grandes de los castillos medievales de Europa Central.
Junto al castillo está la Arena, donde en verano se celebran conciertos, obras de teatro, festivales y representaciones históricas, entre ellas torneos de justas con «caballeros» a caballo.
Miskolctapolca es un barrio de la ciudad de Miskolc y es famoso sobre todo por los baños de las cuevas del Közpark. Es una experiencia única bañarse, chapotear y jugar en las aguas termales de un gran sistema de cuevas. Se dice que el agua kárstica también tiene propiedades curativas. El complejo es bastante amplio. Además del antiguo baño de la cueva, hay varias piscinas cubiertas y al aire libre, piscinas infantiles, baños de vapor, saunas y soláriums.
A unos cuarenta kilómetros al norte de Miskolc se encuentra el extenso Parque Nacional de Aggtelek, una preciosa zona boscosa donde puedes dar largos paseos, aunque es sobre todo conocido por sus impresionantes cuevas kársticas. La más famosa es la cueva de Baradla, que tiene nada menos que 25 kilómetros de longitud y se adentra hasta el territorio de Eslovaquia. Hay dos sitios donde puedes aparcar el coche de alquiler para hacer una visita guiada por la cueva. La visita corta, de aproximadamente una hora, empieza en el aparcamiento del pueblecito de Jósvafő; la visita más larga, de algo más de una hora y media, empieza en el aparcamiento Vörös-tó. Por el camino te encontrarás con formaciones alucinantes de colores caleidoscópicos e impresionantes salas con nombres que despiertan la imaginación, como «La lengua de la suegra», «Papá Noel», «El tigre» y «La cabeza de dragón». La sala más grande de la cueva tiene una acústica fantástica y, en verano, se celebran allí conciertos con frecuencia.
Si vas de camino a la región vinícola de Tokaj, merece mucho la pena dar un rodeo por Boldogkőváralja, a los pies de la cordillera de Zemplén. El castillo medieval de este pueblo es bastante pequeño, ¡pero es una auténtica joya! No solo se conserva en gran parte en buen estado y está muy bien restaurado, sino que además cuenta con una enorme colección de soldaditos de hojalata. Las maquetas representan diferentes batallas húngaras. Lo más destacado es el bastión de observación y el camino que lleva hasta él, que discurre por una cornisa muy estrecha.
Mientras que Eger es la cuna de los vinos tintos bastante intensos, en Tokaj y sus alrededores se producen vinos blancos dulces, que normalmente se toman con el postre. El Tokaji Aszú se elabora aquí desde el siglo XVI. La región ofrece las condiciones ideales para el desarrollo de un tipo de hongo que perfora la piel de las uvas, lo que se conoce como «podredumbre noble». A continuación, el sol de otoño hace que aumente la concentración de azúcar. Las centenariosas bodegas de Tokaj tienen mucha humedad, por lo que las paredes y los techos abovedados están cubiertos de una gruesa capa de moho.
Los alrededores de Tokaj son un paisaje cultural protegido y puedes visitar varios viñedos. Tras una explicación sobre los métodos tradicionales de elaboración del vino, siempre hay una cata. Esa copita es gratis, pero se espera que compres una o varias botellas. Las bodegas de la colina de Gombos, al norte de Tokaj, destacan por su característico techo triangular.
La zona situada justo al norte de Tokaj se inunda cada primavera debido a la crecida de los ríos Bodrog y Tisza. Entre mediados de abril y finales de mayo se convierte en una zona pantanosa por la que puedes navegar en canoa. Navegarás por un precioso paisaje verde, donde halcones, águilas, garzas y otras aves se sienten como en casa.
Al oeste de Debrecen está el Parque Nacional de Hortobágy, la zona protegida más antigua y más grande de Hungría. Antes, casi toda la llanura húngara tenía el típico paisaje de la puszta, pero ahora gran parte se dedica al cultivo. La palabra húngara «puszta» significa «espacio abierto» y, en un principio, en esa estepa infinita pastaban sobre todo ovejas. También se criaban caballos y todavía hay varias ganaderías de renombre. La más famosa es Hortobágy Máta, donde los jinetes (csikós) suelen hacer demostraciones de sus habilidades.
El centro de visitantes del pueblo de Hortobágy te ofrece información detallada sobre las actividades, los lugares de interés y las rutas de naturaleza del parque nacional. Allí puedes reservar una excursión al Vadaspark, donde viven animales como vacas grises, lobos, zorros, caballos de Przewalski, cigüeñas y pelícanos. Además, puedes dar un paseo en carreta cubierta o montar a caballo por tu cuenta. En el Museo de los Pastores (Pásztormúzeum) aprenderás todo sobre el estilo de vida tradicional de los pastores húngaros. Ese museo está justo al lado del emblemático Puente de los Nueve Arcos (Kilenclyukú híd), del siglo XIX.
La pusta no es solo pradera: las crecidas del río Tisza también han dado lugar a marismas y lagunitas. Antiguamente, las grullas anidaban en esta zona, pero hoy en día estas aves solo pasan de aquí de camino a otros lugares. Las grandes bandadas de grullas ofrecen un espectáculo impresionante en otoño.
En coche de alquiler, se tarda unas dos horas y media en llegar a la encantadora ciudad de Kecskemét, en el corazón de la Gran Llanura Húngara. Es conocida por sus numerosos museos interesantes y por su arquitectura de estilo Art Nouveau húngaro. Algunos ejemplos destacados son el ayuntamiento y el colorido Cifra Palota. En este último edificio hay una exposición de arte moderno húngaro. Además, en esta ciudad encontrarás el único Museo de Fotografía de Hungría. Aparte de una rica colección de obras históricas y contemporáneas de fotógrafos húngaros, hay una preciosa colección de cámaras, que van desde enormes cajas antiguas hasta modernos diseños minimalistas. La ciudad está en plena zona frutícola, así que no es de extrañar que la especialidad local sea un aguardiente de albaricoque (barackpálinka). Aunque a veces se te va un poco de las manos…
La animada ciudad universitaria de Szeged está a una hora más o menos en coche de Kecskemét y es conocida por sus bonitos edificios antiguos, sus parques verdes y sus preciosas plazas, donde da gusto pasar el rato en alguna de las muchas terrazas. En Szeged también encontrarás arquitectura de estilo Art Nouveau, como los palacios Reök y Gróf. La fachada de la sinagoga también tiene influencias del Art Nouveau. Es un edificio precioso con un techo abovedado impresionante, unas vidrieras magníficas y un órgano espectacular.
La ciudad está a orillas del Tisza y da gusto pasear por el parque que bordea el río. Además, allí se encuentra el Museo Móra Ferenc, ubicado en un imponente edificio neoclásico. Es un museo muy variado con obras de pintores húngaros, pero también exposiciones sobre arqueología, etnografía, historia y ciencias naturales. La iglesia votiva, ricamente decorada, es un magnífico ejemplo de arquitectura neorrománica. La iglesia se encuentra en la gran plaza de laCatedral (Dóm tér), rodeada de arcadas y donde se celebran con frecuencia eventos culturales y representaciones teatrales.
Como ciudad universitaria, Szeged tiene una animada vida nocturna. Si al día siguiente quieres recuperarte, acércate al precioso jardín botánico al otro lado del Tisza. El observatorio astronómico que hay al borde de ese jardín es un sitio muy chulo para visitar con los niños.
El sur de Hungría tiene muchas ciudades encantadoras. Pécs es un ejemplo de la mezcla de culturas a lo largo de la historia del país. Allí puedes ver vestigios de la época romana, la Edad Media, el periodo otomano y edificios de la época del poderoso Imperio de los Habsburgo. La ciudad presenta una mezcla de estilos arquitectónicos —gótico, renacentista y barroco— y puedes ver iglesias cristianas con campanarios junto a lugares de culto islámicos con minaretes.
Un buen ejemplo del interesante pasado de la ciudad lo puedes ver en la plaza central, Széchenyi tér, donde, aunque la mezquita ahora es una iglesia, la media luna del islam sigue siendo visible en la cúpula, coronada por una cruz. La catedral de Pécs tiene nada menos que cuatro torres y un interior impresionante.
Junto a la catedral está el barrio cultural de Zsolnay. En el terreno donde antes se encontraba una famosa fábrica de porcelana, ahora hay galerías de arte, locales de música y cafeterías. La historia no se olvida, ya que hay un museo dedicado a los orígenes de la fábrica de porcelana y a la familia Zsolnay. También podrás ver piezas destacadas de la colección histórica, la llamada colección Gyugi.
Al norte de Pécs se encuentran las montañas de Mecsek, por donde discurren decenas de rutas de senderismo. Lo más llamativo es la torre de televisión, que se eleva 197 metros hacia el cielo. No puedes subir hasta tan alto, ya que la plataforma de observación está a 75 metros de altura. También hay un restaurante.
El lago Balaton, el más grande de Europa Central, es, después de Budapest, el principal destino turístico de Hungría. Y no solo atrae a visitantes extranjeros, sino que a los propios húngaros también les encanta pasar sus vacaciones en las playas que rodean este lago alargado. El agua de la orilla sur es menos profunda que en el norte, así que es perfecta para familias con niños pequeños.
Keszthely es una ciudadecita histórica cuyo punto más destacado es el Festetics kastély. Los húngaros lo llaman castillo, pero es más bien un palacio de estilo barroco. Allí podrás echar un vistazo a la vida aristocrática de los siglos XVIII y XIX. Hay varios museos en Keszthely, entre ellos uno con miles de muñecas vestidas con trajes tradicionales y otro lleno de figuras de cera eróticas. Szigliget, en la orilla norte, sí que tiene un castillo de verdad, aunque solo quedan ruinas. Desde esta roca volcánica tienes unas vistas preciosas del lago. En la colina de Szent György encontrarás rocas volcánicas caprichosas, apodadas «tubos de órgano». Además, hay varias cuevas en los alrededores del lago Balaton.
Desde el lago Balaton, en coche de alquiler tardas unas dos horas en llegar a Sopron, que está casi totalmente rodeada por Austria, su país vecino. En un incendio del siglo XVII, gran parte de la ciudad quedó destruida. Sopron se reconstruyó y a eso se debe su precioso centro histórico, con muchos edificios de estilo barroco. La torre del faro, del siglo XIII, sobrevivió parcialmente al incendio: los cimientos y la parte inferior son medievales, mientras que la parte superior, con el balcón mirador, es posterior al incendio.
De vuelta a Budapest, pasarás por Győr y, si aún no te has cansado de la arquitectura barroca, no te puedes perder esta ciudad. Para disfrutarla al máximo, lo mejor es dar un paseo sin rumbo fijo por las calles empedradas del casco antiguo. Hay un montón de callejuelas, así que adéntrate en ellas sin más, porque nunca sabes con qué te vas a topar.
No te puedes perder el ayuntamiento neogótico, es uno de los edificios más impresionantes del centro. La calle Baross Gabor es una calle comercial peatonal, pero además encontrarás restaurantes, cafeterías y algunas casas históricas. En las casamatas que hay debajo del Palacio Episcopal podrás ver, entre otras cosas, restos de la antigua muralla romana de la ciudad. La islita de Radó, en el río Rába, es un lugar muy popular para dar un paseo, sobre todo para parejas románticas.
Las carreteras de Hungría están muy bien cuidadas, tanto las autopistas como el resto de vías principales y las carreteras regionales. Para circular por las autopistas es obligatorio tener una viñeta digital (e-matrica). La mayoría de los coches que alquilas en Hungría ya vienen con esta viñeta, pero compruébalo por si acaso cuando recojas el coche de alquiler.
Las indicaciones de las pantallas dinámicas situadas sobre la autopista suelen estar en varios idiomas (además del húngaro, el inglés y/o el alemán). Para todo tipo de indicaciones en las señales de los aparcamientos o atracciones, Google Lens puede ser de gran ayuda, ya que suelen estar solo en húngaro.
Esperamos haberte animado a alquilar un coche en Hungría y a descubrir el país. La mayoría de los turistas extranjeros llegan al aeropuerto de Budapest y alquilan allí un coche. El segundo aeropuerto internacional de Hungría, el de Debrecen, está situado al este del país y lo utilizan exclusivamente las aerolíneas de bajo coste. El aeropuerto del lago Balaton solo está operativo durante los meses de verano y principalmente para vuelos desde y hacia ciudades alemanas.
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